Adiós a la prensa
Hace un par de meses, a propósito de la crisis financiera de la prensa, escribí un brevísimo, y quizás nostálgico, elogio del periódico. Creo pertenecer a una generación que tiene un pie en internet y otro en el mundo tradicional, político, a veces riguroso, de los periódicos y las revistas. La crisis del periodismo en papel me incumbe de alguna manera. El vendedor de periódicos de mi confianza me informa que el El País ya no se venderá más aquí, en esta parte de la provincia, porque la empresa exige que se vendan, por lo menos, 30 ejemplares diarios, y las ventas del impreso, sobra decirlo, no alcanzan esta cifra. Muchos lectores prefieren consultar el diario español (u otros diarios) en línea.
Si los periódicos quieren sobrevivir, no tanto aferrándose a su soporte de papel, sino como instrumentos de información y crítica públicas, como un “sistema cívico de alarma” (Paul Starr), como una “fuente de la información que lubrica la maquinaria de la democracia” (Gideon Lichfield) o como un “depósito de rigor” (Jesús Silva-Herzog Márquez) que privilegia el reportaje, el análisis, antes que la opinión y la “declarocracia”, entonces tendrán que aprender a convivir con las nuevas tecnologías y las novedosas formas de comunicación en la red. No estamos ante el fin de los periódicos sino ante el fin de la era de los periódicos.
Recomiendo bastante el dossier (Adiós a la prensa) que la revista Letras Libres dedica al asunto de la crisis de los periódicos.
***
También los invitó a recorrer otro pequeño dossier, a su vez merecido homenaje, sobre el escritor Alejandro Rossi. Un texto escrito desde la amistad; otro, desde la admiración y la crítica; otro más sobre la recepción literaria en Venezuela de la obra de Rossi; y una entrevista.
***
Juan Villoro lee los cuentos de Onetti y, como ya es costumbre, nos ofrece un lúcido ensayo sobre la narrativa breve del escritor uruguayo.
***
Christopher Domínguez Michael escribe un brillante retrato del crítico francés de origen mexicano, Ramón Fernández, provocando que me arrepintiera de no haber comprado la biografía escrita por Dominique Fernandez (hijo de Ramon) recién publicada en Francia y exhibida como novedad en todas las librerías importantes de París. Una reseña vulgarmente condescendiente, creo que de Le Monde des livres, además de mi ignorancia, hizo que pasara por alto la importancia del libro. Habrá que conseguirlo.
***
Aunque al principio no me convencía por su simpleza, el cuento de Carlos Miranda, De vote pronto, terminó por conquistarme gracias a su ironía, su humor, y su crítica puntual de las taras de la democracia. Con acierto, Carlos Miranda se mofa y juega con las sagradas reglas de nuestro bendito sistema electoral: pone a la venta su voto. Sólo para constatar más tarde, decepcionado, que su voto, el de un hombre educado y crítico, vale lo mismo que el de un campesino o empresario.
Publicado en REVISTAS

Julio 15th, 2009 a las 3:14 am
hola… pues vine a darme un rol a vuestro espacio cibernético y me gustó mucho la reseña de letras libres, y el poema de Brech para Benjamin (tengo que venir más seguido).
Iba a venir en silencio (sé que soy una descortés), pero no pude evitar reparar en la última línea de este post… a propósito del debate (que increíble pero cierto, sigue vivo allá en el blog de Miriam) aquél de voto anulado.
Si el voto del analfabeta, del hombre crítico o del heredero del sistema valen lo mismo… ¿por eso no valen? (digo, se me ocurre que se podría plantear una pregunta como esa)
Salú
Julio 15th, 2009 a las 8:54 am
Gracias por venir y comentar, Paloma. Si no me equivoco, me tocó también intercambiar comentarios contigo a propósito del voto nulo. Y claro, he seguido la discusión a través de los últimos comentarios en el blog de la querida (y ausente) Miriam.
En cuanto a tu pregunta, respondo: por supuesto que el voto vale aunque ya no existan, por lo menos en la constitución, las diferencias entre estamentos de la sociedad, es decir, ya no tenemos un voto aristocrático, un voto noble o un voto plebeyo. En la República democrática, supuestamente, todos somos iguales, y nuestro voto también. Sin embargo, el cuento de Carlos Miranda es precisamente una ironía de esta igualdad política. Así lo entiendo.
Saludos!!
Julio 22nd, 2009 a las 8:11 pm
Fue excelente el tema central de la revista sobre la crisis de los periódicos, es algo que ya habíamos debatido aquí derivado de un programa sino me falla la memoria.
El ensayo de Villoro me pareció muy completo y bien trabajado, aunque también me gusto uno que leí de Vargas Llosa.
Lo que esta vez casi no me gusto fue la parte de los libros, ninguno provoco el interés por leerlo, únicamente el de los papeles de Cortázar que ya lo tengo en la mira y haber si ya lo leíste tu.
*Andaba perdido mucha actividad por estos lugares, empezare a leer el libro del Lector para ver que tal.
Julio 22nd, 2009 a las 8:47 pm
Estimado Apostol.
Estabas perdido. Me imagino que con exámenes finales.
Sí, el dossier de la revista estuvo muy bien. Ccomo recuerdas, es un tema que discutimos aquí y que creo que nos interesa a varios interlocutores. No he leído el libro de escritos de Cortázar y el que me interesó fue el libro que reseñó Lemus de Morábito.
Saludos!!