Cuentistas y cuenteros

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A fin de cuentos, Antología, H. Ayuntamiento de Culiacán, primera edición, México, 2007, 133 pp.
Cuentistas y cuenteros

Dice Gabriel Zaid que las antologías “suelen ser obras de arte efímero; fiestas, juntas de sombras, asambleas convocadas para una sola vez, que una vez celebradas se disuelven”. Tiene razón el poeta: concluida la fiesta para la que fueron convocados, agotado el asunto, los antologados regresan a sus actividades. No obstante, hay fiestas que trascienden, que perduran más allá de la foto y quedan registradas oportunamente en ese soporte de la memoria que nunca dejará de ser el libro. ¿Quién no recuerda y agradece la Antología del humor negro de André Breton, o la Poesía en movimiento que organizaron Octavio Paz y Alí Chumacero entre otros, o la Antología del cuento triste de Augusto Monterroso y Bárbara Jacobs, o el Ómnibus de poesía mexicana que editara el ya mencionado Zaid? Por sólo citar algunos ejemplos de asambleas que el libro y la calidad literaria de los invitados impidieron que se disolvieran en el olvido. Desde este punto de vista, las antologías también suelen ser obras de arte perdurables.

André Breton habló de las dificultades que tuvo que pasar cuando trabajaba en su Antología del humor negro. “Para participar en el torneo negro del humor, decía, fue indispensable salir victorioso de varias eliminatorias”. El humor negro tiene demasiadas fronteras: la tontería, la ironía escéptica, la broma sin gravedad y una cierta fantasía de corto vuelo. Yo pienso que los límites que menciona el escritor francés deberían aplicarse a cualquier antología literaria, pues la tontería y la fantasía de corto vuelo suelen prevalecer en muchas de ellas.

La antología A fin de cuentos no adolece de dichas deficiencias cada vez más comunes. Este libro de cuentos reúne a un grupo de jóvenes escritores sinaloenses que, por repetir la metáfora, hoy están en movimiento. Por lo menos la mayoría de ellos. En esta compilación se revela una constante preocupación por los problemas de la vida cotidiana, nacionales e internacionales, públicos y privados, sin descuidar en ningún momento la forma narrativa.

Encontramos, entre otras cosas, la atmósfera orwelliana de las nuevas empresas transnacionales, vigiladas por decenas de cámaras y calientes jefes de seguridad, en las que se pretende paliar la miseria de la vida cotidiana con montajes de historias de éxito, cuadros de honor y retratos patéticos de empleados del mes; la historia infernal de un matrimonio incompatible; la atmósfera Henryjamesiana que provoca un banquete inesperado de personas imaginarias, acaso convocadas por el estruendo cansino de la añoranza, por la fuerza magnética de una ausencia; luchas armadas comunistas que no concilian con revoluciones de terciopelo; un hombre presuntuoso, incómodo con el resultado de la lotería de la vida, que habita el discurso de la ficción genealógica mientras invita un vodka a quien quiera oír sus historias; o la vida, si es que se puede llamar vida a esa pobreza bruta, violenta, de las favelas brasileñas conviviendo con ese “medicamento celestial del fútbol”, paliativo de la miseria y del hacinamiento promiscuo que la rodea. En fin, esto es apenas un resumen. Incompleto como todos.

Además, en el libro palpita una certeza: el hombre miente. Miente hasta para describir la realidad o inventa una realidad para mentirse y describirla. Cuenta cuentos inesperados. Ficcionaliza. “Todos estamos condenados a ser novelistas”, dijo Ortega y Gasset. Pero sería más exacto decir: todos estamos condenados a ser cuentistas. Y los que no tenemos gracia ni arte, cuenteros.

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10 respuestas a Cuentistas y cuenteros

  1. Creo que te olvidaste de mencionar que hay cuentos en este libros, que no tienen ni pies ni cabeza, aunque que creo que de ésto los autores(a) dirían que no se leer, pero no es el caso.

  2. Irad dice:

    Fíjate que sí cometí ese error, aunque yo considero que el único cuento que no debió estar en la Antología es el de Glafira Rocha, por su falta de imaginación en esta pieza narrativa.

  3. mijail dice:

    También te falto decir que en cierta medida es una antología de poetas metidos a cuentistas, creo que hay un surtido número de ellos.
    Eso demuestra que a Culiacán todavía no le alcanza para llenar la nómina de narradores, la antología tuvo que pedir ayuda a lo poetas. Eso habla bien de esta disciplinada generación escritores que en todo están metidos.

  4. Irad dice:

    Jajajaja! Tienes razón Mijail. Y al que parece que le entró duro la cosquilla narrativa es al poeta Frankie Meza, pues continuó con el cuento en la revista Literal. Un buen texto.

    Saludos fraternales!

  5. frank dice:

    En realidad, sólo somos dos poetas lo que andamos de invasores de géneros literarios. En lo particular yo no tengo el oficio narrativo de snetarme todos los días, solamente cuento una historia que después de contarmela muchas veces a mi mismo no me aburra. Les dejo un saludo, el frank.

  6. Irad dice:

    Gracias Frank y saludos!!!

    Esa taza de café ya viene pronto!

  7. frank dice:

    Oyes Gerardo hablaría muy bien de ti ser más concreto en tu opinión y decir cuaáles son los cuentos que no tienen pies ni cabeza. Digo esto no es una provacación con fines pleiteros, pero sería importante saber qué piensan los lectores de la antología a fin de cuentos, bueno como parte de ella, por lo menos a mi si me interesa. Aprovecho para saludarte, el frank meza.

  8. Oscar Paul Castro dice:

    Por lo visto, llego un poco tarde a esta polémica, y espero que queden algunas brazas dispuestas a reavivarse, jeje, Lo más generoso me parece que los libros publicados en esta colección (Palabras del Humaya) están ganando lectores, No creo que el caso transgenérico de los dos Franciscos (Meza y Alcaráz) sea síntoma de pobreza en la nómina narrativa de Sinaloa, todo lo contrario: me parece que llegan a enriquecer una generación con lo pies bien puestos en su oficio narrativo, Me parece también bastante generosa la postura de Irad de dejar de medir con la vara localista los libros publicados -en este caso una antología de cuentos- desde Sinaloa, pero -petición generada apartir de bastantes conversaciones de sobremesa con Mijaíl- nos quedamos con las ganas de un análisis más profundo del libro (tanto de sus cualidades como de sus deficiencias): análisis que creo sería muy agradecible y que generaría la posibilidad de ganar otro par de lectores: ¡tampoco pidamos demasiado!.

    Saludos

    y un abrazo

    Paul

  9. Oscar Paul Castro dice:

    Post Script:

    Oye Irad, también estaría excelente que te aventuraras a escribir un comentario crítico sobre nuestra querida y ya algo lejana antología de poemas “1979″ (proyecto alguna vez comentado en el Miró, si no me equivoco) para romper la hegemonía crítica que sobre nuestros libros ha mantenido Victor Luna… jeje…

    Otro abrazo

    Paúl

  10. Irad dice:

    Paul:

    Me resultan bastante interesantes los comentarios que haces, y estoy de acuerdo en que por estas tierras se practica bien el oficio narrativo.

    En cuanto a lo que te refieres a mi reseña, quiero decir, en mi descargo, que todo partió de la presentación del libro. La Antología se presentó un miércoles a las 19:00 hrs., pero a mí me pidieron que la presentara un día antes, esto es el martes, a las 13:00 hrs. (algo que también le hicieron al Frank, con un libro de Juan José Rodríguez)) Pero además me pidieron dos cuartillas. Lo que quiero dejar claro es que es una reseña de tipo periodístico, no una crítica literaria que debió atender, durante días, cada uno de los cuentos, para analizar su estilo, sus técnicas, influencias y deficiencias. Es importante no confundir. La reseña es un andarse por la periferia.

    Todo ello no indica que no les siga debiendo una análisis más profundo. Pero en esta reseña no pudo ser. Como le dije al Mijaíl, no sólo acepto la observación, sino acepto que fui conciente de esta falta. Por eso también lo aclaro.

    A pesar de haber hecho una lectura rápida, advertí cuáles cuentos eran buenos y cuáles no.

    Te mando saludos y, te repito, me parecieron enriquecedores tus comentarios.

    Te esperamos con la cerveza por acá.

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