“Y fueron felices para siempre”

Un grupo de cuentistas y estudiosos se reúnen en el congreso internacional de la Sociedad Europea de Cuentos de Hadas, en la localidad bávara de Bad Brückenau, para debatir en torno al final feliz de los cuentos de hadas.

Para Wilhelm Solms “no deberíamos leer los cuentos de forma tan poco crítica, ni dejar que los cuentacuentos nos induzcan al error”.

Según refiere la nota, a juicio de Solms

[…] Los galanes de esas historias lo único que sabían de los seres deseados es que eran “hijas de reyes y guapas”, algo en lo que cree que no puede basarse una relación, y además, al conocerlas “tenían los ojos, que son las ventanas del alma, cerrados”. “No saben nada de ellas como individuos”

Su idea de desmitificar los finales felices proviene de su convicción de que esas bodas de cuentos de hadas quedan grabadas en el subconsciente de los niños -sobre todo de las niñas- que luego se crean unas expectativas “irreales” de sus parejas “reales”.

“Se crea la ilusión de que el otro debe hacerme feliz a mí y no de que yo debo hacer feliz al otro”, explica el germanista, quien afirma haber observado el “desencanto” posterior al enamoramiento en un sinnúmero de ocasiones.

Además, para Solms, ser príncipe y tener sangre azul en las venas no es garantía de ser un buen marido.

Así se refiere en concreto al enamorado de la Cenicienta, al que define como una suerte de “Casanova barriobajero” pues se rodea de mujeres hermosas para escoger a la más bella y no permite a su pareja bailar con nadie más en toda la noche.

La leyenda del zapato de cristal, el hada madrina y la calabaza convertida en carroza que sigue encandilando corazones en todo el mundo es, para Solms, un reflejo de los “sueños de muchas niñas que anhelan ser salvadas por un príncipe para no tener que abrirse camino en la vida ellas solas”.

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10 respuestas a “Y fueron felices para siempre”

  1. tomasinjaja dice:

    Estas opiniones herederas del legado Ariel-Dorfmaniano, que de todos los males del mundo le achaca la culpa al pobre Pato Donald, siempre me ha parecido que adolecen de un radicalismo histérico, o como nacayotamente decíamos en la primaria: “tanto pedo para cagar aguado”.

    ¿En serio alguien en su sano juicio cree que Cenicienta es la culpable de los miles de corazones rotos que sangran desamor alrededor del mundo?, ¿Cómo puede un grupo de letrados formular una hipótesis tan absurda como el que la capacidad de raciocinio de la mujer sea tan limitada que se traga enterito el cuento del príncipe azul?

    El amor es absurdo, es la anarquía del raciocinio… las faltas espectativas y las posteriores desiluciones de deben a ello, ¡no a la Cenicienta!. Ahí estás como muestra los libros de Fromm, Ortega y Gasset y Octavio Paz, quienes intentaron ensayar sobre el amor y terminaron por concluir casi-nada.

    Slds!

  2. Irad dice:

    Tomasinjaja:

    En efecto, además yo creo que la propia vida va alejando a las propias niñas-adolescentes-adultos de la fantasía del príncipe azul. Y como bien le reviró, según la nota, una cuentista a Solms, los cuentos de hadas, más allá del “final feliz”, presentan y desarrollan sus propios conflictos. A Cenicienta y a la Bella, antes de encontrar a su príncipe, no les va nada bien y tienen que superar una serie de obstáculos para alcanzar esa supuesta felicidad amorosa. En fin.

    Saludos!!

  3. Jorge García dice:

    Tomasin-jajaja, La nota habla de imagenes que se graban en el subconciente infantil a consecuencia del sentido captado en estos cuentos y sobre ello gira el total de la misma. Tal vez tu subconciente reptiliano te exige una cenicienta en tu vida….pero tu no lo sabes.

  4. Irad dice:

    Jorge:

    ¡Y quién no quiere a una Cenicienta! Pero sólo quien se haya quedado atrapado en el cuento ignorará que la vida de esta hermosa y buena mujer es ficticia.

    Saludos!!

  5. tomasinjaja dice:

    Hola Jorge: He de admitir que mis conocimientos sobre el inconsciente son sumamente limitados, de las extensas obras de Freud y Jung me he leído apenas unos cuantos párrafos.

    Pese a ello, temerariamente supongo que la idea del príncipe azul proviene de otros reductos: Del convivir toda tu infancia junto a la cordial unión de tu padre y madre (no es casualidad que los hijos de padres divorciados tengan menores espectativas en cuanto al amor), acudir a las bodas de oro de los abuelitos, ir a varias y bellas bodas en las que se compite para ver quien se hace del ramo… creo que la Ceninienta aporta muy poco a la construcción idealística del príncipe azul.

    Pero como dije anteriormente: Del subconsciente muy poco sé, y admito además que me estoy basando en nada, pero es a fin de cuentas mi opinión.

    Slds!

  6. Estoy de acuerdo con Tomasinjaja, ahora sólo falta que por ese académico desgraciado en amores los cuentos de hadas se vuelvan “realistas”, ¿que el príncipe llegue cansado de trabajar y quiera irse a dormir en vez de bailar el vals? ¿quieren que en vez de que soñemos con casarnos de blanco soñemos con ser divorciadas? Pero eso sí, que a Barbie le quiten ese cuerpo de Coca Cola sin sexo porque entra en el inconsciente de los hombres.

  7. Jorge García dice:

    Estoy en plenitud a lo que dices, en el transcurso de una vida todas las impresiones cuentan, solo me enfoqué en el sentido de la nota y consideré (pretención de estar con los astros) una opinión, tan lejos de la VERDAD, como la de cualquiera expresandose en este Blog. Lo cierto es que el mundo de la psique y subconciente, aún con sus grandes descubrimientos, esta en pañalitos. Yo, yo apenas me los estoy poniendo… Saludos Tomasinjajaja!!.

  8. Irad dice:

    Jajaja, qué bien que recordaste ese cuerpo casi perfecto de las barbies, Miriam.

    Yo no me acuerdo de una opinión semejante a la de Solms, en el sentido de que los cuentos de hadas trauman a las niñas. De hecho, Blancanieves y la Bella durmiente, no necesariamente de Disney, sino los cuentos originales, están muy por encima de los libritos que prometen a mujeres y hombres ser felices.

    ¿Leer Pinocho también causará traumas de nariz?

    Saludos!

  9. CHON dice:

    Demasiada triste y violenta es a veces, en nuestro estado casi siempre, la realidad como para querer o pretender que los cuentos infantiles, o no infantiles, también lo sean, el ser humana se merece la oportunidad de verse feliz de perdida en cuentos, no creen.

  10. Irad dice:

    Así es Chon. Aunque sea que se les permita soñar a los niños un rato.

    Saludos!

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